sábado, 31 de agosto de 2013

Acontecimientos que sólo pasan una vez en la vida.


La experiencia que he vivido esta noche es digna de mención, a las 2.51 de la madrigada y en una de mis rondas matutinas me ve pasar una abuela y me llama: “Manolo, Ven!!! dameee argo”* Me acerco y le pregunto qué le pasa y me comenta que no puede conciliar el sueño porque su hijo ha perdido el trabajo, económicamente no se encuentran bien y está preocupada por su familia y el pensar en ello no le deja dormir. 

Me siento un rato a hablar con ella ya que entre dicha abuela (La pelleja como yo la llamo) y yo existe una relación un tanto especial. Al cabo de los 5 minutos se levanta para ir a orinar y durante todo este tiempo estaba escuchando en los auriculares de mi móvil Stain´alive (http://www.youtube.com/watch?v=I_izvAbhExY )y mi octogenaria amiga sin querer se enganchó con los auriculares, desconectándolos y dejando reproducir la canción a través de los altavoces del móvil, sonando en toda la habitación. Intento quitarle volumen para no despertar a las demás y veo a mi querida amiga echarse al hombro las sabanas con las cuales estaba acostaba y comienza a caminar por la habitación al ritmo de la canción cantando fonéticamente lo poco que sabía y poniéndose a bailar. 


Medio dormido la observe varios segundo y viendo que mi amiga no detenía su baile, me levanto, suelto los instrumentos de medir las constantes y me pongo a bailar con ella la siguiente canción: Night Fever (http://www.youtube.com/watch?v=-ihs-vT9T3Q ). Ahí estaba yo, a las 3 de la madrugada en un pueblo perdido de la sierra de Madrid, en un antiguo geriátrico bailando con una mujer de 81 años.


A mitad de la canción, el andador de mi compañera de baile salió despedido despertando a la compañera de habitación que al ver tal espectáculo se puso a aplaudir al ritmo de la canción. Termina la canción y veo a la abuelita agotada y con una sonrisa de oreja a oreja y me dice : “AYYYY! Manolito quien pudiera repetir!!”, volvió a la cama y en pocos minutos mientras hablaba con la que aplaudía, mi compañera de baile se durmió, no llegó a orinar y se olvido al menos por hoy de los problemas de su familia.


Mientras vuelvo a la farmacia (lugar donde paso el mayor tiempo de la noche) me pongo a pensar en lo que acababa de ocurrir.


Esta mujer digna de admiración, es una mujer que se encuentra sola cuya vida se encuentra al borde del final, no padece ninguna demencia senil pero sufre los claros signos degenerativos acordes con su edad: artrosis lumbar limitando su movilidad (aunque no lo parezca) incontinencia urinaria, esofagitis provocando dolores fuertes de estómago, trombosis venosa profunda produciendo fuertes dolores de piernas, mareos, hemorroides, cifras elevadas de tensión arterial, aplastamiento de vertebras, etc. Y a pesar de todo ello lucha por querer vivir, desea con todas sus ganas volver a ser joven porque cuando dijo “quien pudiera repetir” no se estaba refiriendo al baile sino a la vida.
¿Cómo puede irradiar tanta alegría, de dónde saca tanta felicidad? Que lección me ha dado mi amiga La pelleja: vive con intensidad cada momento, hasta el último de tu vida, corta esas anclas que no te dejan sonreír, siempre es buen momento para bailar.


*Con “dame argo” quiere decir que le de alguna pastilla para que pueda dormir.

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