jueves, 25 de julio de 2013

Mi opinión sobre el sistema educativo español

Después de acabar mi diplomatura de enfermería en la Universidad de Cádiz ( en Salus Infirmorum), a través de un trabajo que me permitió vivir en Madrid, logré entrar en la Universidad Rey Juan Carlos, en el grado de biología. Me pase por su instalaciones y me parecieron buenas ya que dicha universidad sólo tiene de vida no más de 15 años. Entre en secretariado para preguntar cuando y como era el proceso de matriculación y el funcionario que me atendió simplemente escuchando mi acento y habiendo escuchado mi historia se echo a reír… (ahora que lo pienso, creo que sabía todos los problemas que me esperaban) aquí comienzan mi odisea.

El trabajador que me atendió lejos de quererse burlar de mi, me comento que me dirigiera al rectorado ya que iba a tener dificultades para entrar. EL primer obstáculo que encontré fue que como yo provenía de Andalucía, el sistema educativo sureño es diferente y la  nota de acceso a la universidad en vez de ser sobre 10 es sobre 14. Ingenuo de mi, le dije a una de las secretarias del rector que si saque un 7 sobre 10 en Cádiz, pues sobre 14 haciendo una regla de tres se me quedaría en 9.8, nota más que suficiente para entrar en biología. Pues me topo con la segunda carcajada del día, me comenta la chica que no, que si saque un 7 ahora sigo tendiendo un 7 sobre 14, lo que es un 5. Enfurecido le conté que era injusto y que era una marginación simplemente por no ser madrileño. La secretaria me dijo con buenas palabras que tenía dos opciones o que me jodiera por que así estaba establecido en el BOE o que hiciera una segunda selectividad.
Frustrado pero no desesperanzado, en un solo mes pague las tasas de los exámenes que fueron más de 100 euros por dos ridículos exámenes, los aprobé y entré en el grado de Biología. Pero todavía no ha llegado lo peor.

Mi segunda sorpresa fue cuando realizando la automatricula descubro que la matrícula del año completo me salía por unos 1800 euros, yo que trabajo no pude matricularme al año entero y decidí matricularme de la mitad, pero no penséis que cogiendo la mitad de créditos pagaría la mitad del coste, sino que pague 1400 euros por 5 asignaturas ya que gran parte de la cuantía de la matricula no radica en sus créditos sino en seguro escolar, que si gastos de secretariado, que si tasas, etc.
Bueno miento, la normativa de la URJC te obliga a un mínimo de 6 asignaturas y por tanto me tuve que matricular aun sabiendo que no iba poder asistir a esa sexta.

Durante el curso algo bueno tendría que encontrar y eso fueron los profesores, ya que fueron en su gran mayoría jóvenes, demasiado ilusionados para lo poco que los alumnos aportaban (pero bueno eso es harina de otro pastel). Siempre que iba a las tutorías por placer, acabamos hablando de temas que me apasionaban y que poco tenían que ver con la asignatura. En fin, en cuanto a los docentes ahí si que estuvo bien pagado la matrícula. Excelente los docentes en todos los aspectos.
Uno vez terminado este primer año comenzaron los problemas de verdad, me informo y veo que me encuentro en un callejón sin salida porque no me puedo matricular a menos de 6 asignaturas, hay asignaturas llave que si no estoy matriculado del  resto de primero no las puedo hacer y además no me puedo matricular a ninguna de segundo sin tener todo primero aprobado. Además este año han subido las tasas -otra vez- un 20 % más con respecto al año anterior y como ya se sabe, si suspendes, se duplica el coste del crédito teniendo una suspensa y otra que no pude ir y que esta suspensa también. Por tanto, no puedo seguir en la Rey Juan Carlos. Me niego a pagar más de 1500 pavos por 5 asignaturas.

Además todo son problemas, el segundo curso es por la tarde con practicas por la mañana, tercero vuelve a ser por la mañana y cuarto por la tarde, parece que lo hacen para que no lo compatibilices con nada más, como bien dijo el rector en una entrevista el año pasado, “la Universidad es full time”, en otras palabras que si trabajas no estudies, estonces el que quiera seguir estudiando, seguir siendo mejor profesionalmente o simplemente disfrutar aprendiendo ¿Qué hace?
El último problema lo he tenido hoy, por todo lo expuesto, he decidido matricularme en ambientales por la UNED para que aquellas que coinciden en ambas carreras poderlas convalidar más tarde. He llamado al departamento de convalidaciones para que me diga cual de las que le menciono me convalidarían en un futuro y sus palabras han sido: “Ufff ! es que la UNED es diferente y apenas se pueden convalidar en!!”

Joder si yo lo que quiero es estudiar, luego los políticos se llenan la boca diciendo, en España hay muchos “ninis”, pues mire usted, yo trabajo y quiero estudiar y la burocracia y las normativas entupidas, sin sentidos ni ningún fin de la Universidad me lo permiten.


Ya sólo me queda un último bastión y espero que no me falles UNED

Quien busca mientras vive, no vive y mientras, muere.

Observando a las personas que están a mi alrededor y estás son - debido a mi profesión- personas dementes y personas normales he llegado a una conclusión que ignorando que sea cierta o no, yo expongo a continuación.

Reflexionando observó día tras día un gran mal que está desolando a nuestra sociedad, si bien existen personas que viven el día a día, explotando el término "Carpe Diem" más allá de lo natural cuya repercusión es fatal, he observado además otra epidemia, que a pesar de ser un pensamiento totalmente extremo al primero, causa un mismo estado de infelicidad.

Como consecuencia al rápido decaimiento que está experimentando el estado del bienestar en nuestra sociedad en los últimos años, observó en los rostros y escucho en sus mentes un estado de depresión y ansiedad. Contemplo a las personas atrapados entre, un pasado perdido, un presente inaceptable y un futuro idealizado cuya verdad esconde una visión ilusoria.

Platón ya evidenció esta errónea actitud humana: "Sólo amamos aquello que deseamos, sólo deseamos aquello que nos falta"

Yo soy defensor de que en la vida hay que tener metas e ilusiones pero no ignorando vivir y gozar el presente. Observo a una sociedad que solo vive buscando la felicidad en el futuro, en el anhelo y en la espera de aquello que ahora no se tiene, un afán persecutorio de un futuro mejor nublando e ignorando las cosas bellas que ahora mismo tienen delante de sus narices.

La felicidad no crece en lo externo, en el dinero, el amor, el triunfo... Y por tanto mucho menos en el dinero, amor, gloria que no se tiene y se espera tener. Como un tornado, vivir en base a ideas platónicas te atrapa cada vez con más fuerzas, cada vez destroza más nuestro estado anímico y del cual cada vez cuesta más esfuerzo salir.

Yo sé que mi argumento puedo resultar pobre ya que no es el método definitivo ni único para llegar a la satisfacción, simplemente advierto lo que observó: gente entristecida que no disfruta el momento porque piensa que vendrá o volverán tiempos mejores. La tormenta también es bonita, no esperes a que salga el sol.

Por tanto concluyo afirmando que el secreto está en desear lo que es, la felicidad consiste en apreciar y disfrutar lo que se tiene y no en aferrarse en lo que no se tiene y sufrir.